Estudié Administración de Empresas porque siempre me gustó la economía. En clase, emprender era una cosa preciosa: informes, gráficas, estudios de mercado y cuentas de resultados que salían redondas. Empresas predecibles, rentables, casi inevitables.
En casa veía otra película. Mi padre, pensativo, echando números en una libreta, con facturas pendientes de pagar, clientes que no pagaban, proveedores que recolocar cada semana, visitas que atender y un embudo de ventas que no aparecía en ningún manual. Todo ese cacao mental sostenido con un boli Bic y una libreta de Liderpapel de 80 céntimos.
De esa distancia aprendí lo que ninguna asignatura me enseñó: que emprender no es ejecutar un plan perfecto, sino tomar decisiones con información incompleta, aguantar la incertidumbre y responder cuando las cuentas no cuadran.
Mi padre apenas tenía tiempo —ni los estudios— para contrastar lo que yo memorizaba, así que daba por hecho que la carrera y los másteres me servirían. Y servían para entender conceptos; para la realidad, casi nada. Mucha teoría, ninguna experiencia práctica de verdad.
Cuando tenga un hijo estudiando, querré saber exactamente qué le enseñan. Porque seguramente no se parezca a lo que después se va a encontrar.
Con esa forma de mirar monté mi primera empresa. Hoy se llama Solo Humedad, pero esto no va de humedades: va de emprender de verdad, con sus clientes, sus números a mano y sus decisiones a medias. La versión real de lo que a mí me contaron en teoría.
No vas a encontrar consejos de gurú ni “10 claves para”. Vas a encontrar lo que me pasa mientras emprendo: ventas, clientes, errores que veo tarde y lo que entiendo cuando ya me ha costado dinero, tiempo o energía. Escenas del día a día de levantar algo desde cero.
La escribo para quien está emprendiendo, para quien quiere hacerlo y para quien estudió —o estudia— creyendo que con la teoría bastaría. Que si te preparas un poco más seguro que te sale redonda la jugada. Si crees que es tu casa, creo que vas a encontrar tu sitio aquí.
Esto es lo que vas a encontrar en la newsletter:
Amigo. Si has llegado leyendo hasta aquí y haces esa pregunta estás muy perdido y no quiero que te suscribas.
Siguiente
Aprender a emprender antes de emprender es como aprender a nadar fuera del agua.
Se aprende haciendo.
Si quieres emprender te recomiendo que dejes todo lo que estás haciendo ahora mismo y hagas esto:
Así vas a aprender a emprender, no suscribiéndote a esta newsletter.
En esta newsletter puedes ir aprendiendo cosas en paralelo a ese emprendimiento, pero aprender de cualquier newsletter, curso o formación a emprender, sería como aprender a correr como Usain Bolt viendo todas sus carreras.